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¿Qué sería el deporte profesional sin aficionados? Esos sujetos que se identifican con una organización deportiva, ya sea de fútbol soccer, de fútbol americano, de hockey, o del deporte que nos interesa: de béisbol. Los que se retratan en la taquilla, consumen los productos de la empresa, visten los colores del equipo en atuendo completo: jerseys, gorras y chamarras. También escuchan por la radio los juegos, o los ven por televisión y más recientemente, los siguen por internet.

Podríamos distinguir, obviamente sin ningún sustento científico, algunas clases de aficionados:

1. Los que son irracionalmente fanáticos de su equipo, como las barras en el futbol y algunas porras en el béisbol. Se conforman por personas que son incapaces de emitir un juicio objetivo cuando se trata del equipo de sus amores, que toman cualquier comentario adverso como si fuera una afrenta personal y que hacen del resultado de cada juego algo tan trascendente como si se tratara de toda la temporada. Si el equipo pierde, exigen la cabeza del mánager, pero si gana, ya los ven levantando la copa del campeonato. Son de los que insultan a los peloteros, al mánager y más frecuentemente al señor umpire. Esto se repite como un ciclo con cada juego.

2. Los aficionados de playoff. Son los que asisten al juego inaugural, tal vez a alguna serie importante y eso sí, al playoff. No conocen el roster, ni quién es el mejor pitcher de la rotación. Tampoco están pendientes del standing, menos en estos días en que los periódicos, si bien nos va publican alguna nota de Adrián González. Tienen un jersey del equipo que reciclan cada temporada y poseen un conocimiento medio de las reglas y de la historia del equipo. Hay por cierto, algunos periodistas de playoff.

3. Los porristas. Son los que viven, comen, sueñan y hablan del equipo todo el tiempo. Planean sus vacaciones conforme al rol de juegos, consumen todo lo que la empresa ofrece: abonos, ropa, publicaciones, programas de radio y televisión, más lo que se venda en el estadio. Son conocedores moderados del juego, pero son incapaces de emitir un juicio contrario o de encontrar una falla en el equipo. Buscan hacer amistad con toda persona que esté relacionada con el club. Desde el conductor del autobús, hasta los peloteros, a quienes se precian conocer bien. Buscan obtener boletos o algún beneficio a cambio de su fidelidad casi ciega.

4. Los aficionados. Son conocedores de la pelota, de la historia del equipo, del roster y acuden a tantos juegos como su vida personal les permite. Tienen la capacidad de emitir juicios objetivos sobre el desempeño del equipo, sobre el servicio que les proporciona la empresa, incluso de las transmisiones. Tienen una visión a largo plazo del resultado de cada juego y por ello son capaces de criticar cuando es necesario. Sin embargo, son fieles seguidores del club y no se pierden un resultado en toda la temporada.

Está de más decir que de cada uno de estos personajes todos tenemos un poco, no es posible etiquetar a las personas de manera tan fácil y simplista, como en el test de una revista femenina. Sin embargo, me queda claro que hay equipos que preferirían tener solamente aficionados del tipo 3, de los que no opinan, ni se quejan, ni exigen buen trato a cambio de pagar su boleto y consumir productos y servicios. Que se la pasen diciendo ¡Vamos Diablos! En lugar de ¿Qué está pasando Diablos?