¿Recuerda usted el personaje de “El campo de los sueños” Moonlight Graham, caracterizado por Burt Lancaster? Un pelotero de principios de siglo que solamente participó en un juego de grandes ligas para los Gigantes de Nueva York y que recibió la oportunidad de volver a jugar en el campo que construyó en Iowa el personaje interpretado por Kevin Costner. Hay en nuestros días un Moonlight Graham con una historia parecida.

Llegar a las grandes ligas es el sueño de cualquier pelotero, profesional y amateur. El 5 de julio del 2005, Adam Greenberg, un joven originario de New Haven, Connecticut lo logró. Tenía ya tres años en las sucursales de los Cachorros de Chicago, cuando finalmente fue llamado al equipo grande. El momento no podía ser mejor, en la novena entrada entró a batear de emergente en un apretado juego contra los Marlines de Florida.

Seguramente ilusionado, Greenberg se dirigió al plato y enfrentó al pitcher puertorriqueño Valerio de los Santos, quien en el primer lanzamiento a home golpeó en la cabeza al bateador. Fue un momento escalofriante porque en el ánimo de los que tienen memoria se revivieron las tragedias de Mickey Cochrane y de Joe Medwick. Greenberg recibió el impacto de una recta a 92 millas por hora. Un arma mortal que, afortunadamente, solamente provocó una concusión al pelotero, quien fue retirado del juego inmediatamente.

Después de esta única aparición en el plato, de un solo lanzamiento y que no cuenta como turno oficial por haber sido golpeado, Greenberg fue enviado de nuevo a las sucursales de Chicago para rehabilitación. Durante este tiempo sufrió de vértigo y de síndrome post-contusional, consistente en dolores de cabeza intensos, aturdimientos, fatiga, hipersensibilidad a los estímulos y una baja de concentración y de memoria. Durante un año y medio, su vida y su carrera estuvieron suspendidas.

Desde entonces, Adam luchó por regresar a las grandes ligas. Fue dado de baja de los Cachorros de Chicago en noviembre del 2005 para ser contratado de nuevo por ellos en enero del 2006, pero no tuvo suerte de llegar de nuevo al Wrigley Field. Después de eso estuvo en sucursales de los Reales de Kansas City y de los Angels, sin mucha suerte. En toda la historia del béisbol de grandes ligas, que data desde los años setenta del siglo XIX, Adam Greenberg es el único pelotero del que se tiene registro que haya terminado su carrera profesional con un solo lanzamiento.

Tras conocer su historia, un productor de documentales aficionado a los Cachorros se dio a la tarea de organizar una campaña en Chicago para que Adam Greenberg, que hoy tiene 32 años, recibiera la oportunidad de tener un turno al bat con ellos o con cualquier equipo que se conmoviera con su historia. Muchos fueron los medios que respondieron a su campaña, que puede accederse a través de su página de internet www.oneatbat.com

Gracias a las miles de firmas y a la publicidad que tuvo en los medios, los Marlines de Miami le ofrecieron a Greenberg un contrato por un día para enfrentar a los Mets de Nueva York el 2 de octubre del 2012. Ozzie Guillén, el mánager de los Marlines llamó a Greenberg en la sexta entrada como bateador emergente. Los aficionados lo ovacionaron de pie, mientras caminada al plato a culminar su sueño. Enfrentó nada menos que a R.A. Dickey, el eventual Cy Young, quien como Rosita Alvírez, nomás tres tiros necesitó para poncharlo.

Greenberg tuvo una oportunidad de oro. “Fue mágico” expresó después en una entrevista, “la energía que había en el estadio es algo que nunca había experimentado en mi vida.” No todos los finales son felices, pero como Moonlight Graham, que se volvió un connotado médico, seguramente la vida tiene algo destinado para este hombre que luchó durante siete años para regresar al béisbol de grandes ligas aunque sea para un turno al bat.